Un Siglo en Bilbao
El niño tocaba la pared y su mente viajaba a través del túnel. Nadie sabe si sigue, fue derrumbado o jamás lo construyeron. La verdad cabalga por renglones inestables. Pero según la mitología vasca “todo lo que tiene nombre existe”. Por eso callaba el niño. Aunque había pasado medio siglo desde la contienda, el miedo se hereda. En su caso de la abuela. La que tenía su edad cuando entró por primera vez. Su familia se había acercado a la inauguración del majestuoso hotel. El que, según decían, necesitaba Bilbao para estar a la altura de otras capitales europeas. La abuela, entonces niña, solo tenía ojos para la cúpula.
El año anterior se había ido con sus luces y sus sombras. Pero dejó pistas. Pocos imaginaban que la publicación de un tal Hitler señalaría un letal camino. O que Chaplin, enfrascado por entonces en el estreno de “La Quimera del oro”, acabaría siendo su bigote antagonista. Porque ese día en Bilbao solo se hablaba de una cosa. Había amanecido con ese aire triste que tienen los martes. Las nubes jugaban al engaño para recordar que en esta tierra pueden darse las cuatro estaciones a la vez. 1926 iba a terminar con una nevada histórica en plenas navidades. Pero en el estrenado enero nada intuían. Aunque se agradecía el calor que emanaba desde el hall. 200 habitaciones, todas con baño y teléfono particular. La niña que acabaría siendo abuela estaba en ese tiempo donde las pequeñas mentes juegan a juntar letras para otorgarles sentido. -Exquisito servicio- leyó y levantó la mirada para buscar el aplauso. No lo encontró. Las frases sobre su cabeza hablaban de lo que había costado el hotel, tanto en lo económico como en acuerdos. Para ello crearon la Sociedad Gran Hotel Carlton compuesta por empresarios y familias de renombre. Bilbao poseía industria y comercio capaz de competir a nivel mundial, pero no contaba con un hotel a su altura. Ese fue el impulso que lo hizo posible. El Carlton era por fin inaugurado. Pero tan difícil fue llegar, como mantenerse. Una máxima que han compartido quienes en él se han hospedado a lo largo de este primer siglo de vida. Lo que nos lleva a Lorca.